Menu

Reseña: Bring Me The Horizon en el José Cuervo Salón

bmth-6

Reseña por AlberCore:

Una vez más Bring Me The Horizon destrozó el José Cuervo Salón. El sábado por la noche, la banda originaria de Sheffield, Inglaterra, regresó a México para dar un concierto ante una milicia de 3 mil 900 seguidores que acabaron con el poco oxígeno del lugar.

Después de disfrutar el show de Letlive, Issues, con el el próximo lanzamiento de su disco debut, cuyo sencillo “Stingray Affliction” abrió su set; y Of Mice & Men con la presencia imponente de Austin Carlile, BMTH salió al escenario 10
minutos antes de las 22:00 horas.

Sin un resquicio de luminosidad uno a uno fueron saliendo los integrantes de la banda. Por su puesto Oliver Sykes salió al último: su presencia en el escenario impuso la euforia y el primer grito de sus cuerdas vocales desmoronó los pilares del recinto.

“Can you Feel My Heart” fueron las primeras letras que el cantante desgarró desde su interior. Por su puesto a algunas chicas la canción les importó poco y se dedicaron a coquetearlo y chulear los tatuajes que tiene en su cuerpo.
Afortunadamente para ellas el tank top y las bermudas les dejó poco a la imaginación y un mar de tinta a la vista. Aunque el intérprete, de 27 años, no se vio tan contento al ver el mar de celulares que estaban elevados en el aire. Una vez más la incómoda necesidad de llevarse el recuerdo en los celulares y no en la mente, molestó levemente aún artista (como a Björk en Cumbre Tajin 2012).

Mientras los minutos continuaban, “Shadow Moses” y “Diamonds Aren’t Forever” salían disparadas desde el escenario.

Una de las grandes interrogantes entre el público era descubrir la mejoría vocal de Sykes, quien en sus primeras presentaciones en la capital (2009 y 2010) acabó con sus graves rápidamente y dejaba que el público diera los graves de sus canciones más exigentes.

Sin embargo, las cosas han cambiado y el inglés de 27 años presumió una gravedad vocal envidiable. Para prueba estuvo “The House of Wolves”, cuyo ritmo endemoniado formó tres pequeños mosh-pits a lo largo de la pista.

El calor se incrementó por la furia con la que BMTH inició su set y, para infortunio de la banda que planchó su cabello, el sudor se encargó de arruinar sus peinados, correr el maquillaje y desatar un olor a humedad como si se tratara de la hora pico del metro capitalino.

Sykes, Matt Kean, Matt Nicholls, Lee Malia y Jordan Fish estaban conformes con el infierno que había desatado con su set, tanto que algunas morras no perdieron la oportunidad de castigar a su acompañante al subirse en sus hombros para saludar al deseado vocalista. Que importaba el dolor en los hombros del sacrificado si su chica estaba cumpliendo el sueño de su vida: llamar la atención de Sykes al menos por una milésima de segunda; sin embargo, para ser sinceros, él muchas veces las ignoró y se dedicó a gritar sin compasión alguna.

“It Never Ends” y “Chelsea Smile” fueron la muestra de que los discos pasados de los británicos continúan en los ardientes corazones de los mexicanos.
Sykes se dio cuenta del entusiasmo con el que sus fans cantaban el sencillo del disco Suicide Season (2008), pues trató de armar un Wall of Death que sólo se quedó en su imaginación, pues los aperrados de la valla y sus allegados, se negaron a separarse y perder su lugar (algunos extremistas llegaron desde un día antes para acampar y la prueba la presumió Fish a través de su cuenta oficial de Instagram).

El momento del encore llegó. Sykes aún tenía voz y los cuerpos de los fans se negaban a dejar de sudar y desgastarse. Para esta hora de la noche de nada sirvió el tiempo que cada fan dedicó a enchularse para presentarse en el recinto: el delineador se derramó por hacía los pómulos y cachetes; el alaciado se quebraba y las playeras negras con el hombre de la banda se colgaba ya de lo húmeda que estaba.
Así que Bring Me The Horizon salió a dar los últimos gritos de la noche con “Blessed With a Curse”, para después despedirse, tras una hora de concierto, con “Sleepwalking”, en la cual llovió un montón de serpentina blanca que quedó pegada en los cuerpos pegajosos de los fans.

Cerca de las 23:00 horas, la Ciudad de México volvió a ver el horizonte por el tremendo concierto que dieron los británicos. Muchos se fueron satisfechos con el desempeño vocal de Sykes, que, por mucho, ha sido su mejor actuación en el país (por algo la banda está lista para tocar en el estadio de Wembley el 5 de diciembre). Como es costumbre, México volverá a esperar el regreso del comprometido Sykes y compañía.

 

Para ver una galería de fotos del show haz click aquí

Comentarios

comentarios

Powered by Facebook Comments